Durante siglos,
incluso después de la conquista española, se creyó
que las islas Canarias eran las cumbres de las montañas
de la Atlántida, el gran continente sumergido del cual
habló Platón en su diálogo "Timeo
y Critias".
Hasta el descubrimiento de América El Hierro fue considerada
la isla del fin del mundo.
En el siglo II de nuestra era, Ptolomeo
en su Geographia consideró como "Non plus ultra"
o "Meridiano Cero" al que pasa por el extremo occidental
de la isla. Así permanecieron las cosas hasta que en
siglo XIX fue desplazado por el que pasa por Greenwich.
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